Consignación o venta en firme: cuál ofrecer
En venta en firme te pagan al entregar; en consignación, lo que se vendió. La diferencia es quién carga el riesgo, y cuánto deja cada una contando las vueltas.
Hay dos formas en que una tienda puede quedarse con tu producto, y la diferencia entre ellas cabe en una pregunta: ¿de quién es la mercancía mientras está en el anaquel?
En venta en firme — o venta directa, a precio de mayoreo — la tienda te la compra. Es suya desde que se baja de tu camioneta, ya la pagó, y si se vende o no ahora es asunto suyo. En consignación, sigue siendo tuya. La tienda la tiene por ti, y te paga solo cuando un cliente la compra.
Todo lo demás sale de esa diferencia.
Lo que te cuesta cada una
La comparación que todos hacen es el precio por pieza, y es la equivocada, porque deja fuera la vuelta.
Digamos que haces mermeladas que se venden en $140 el frasco. Una tienda te las compra en firme a $70 — la mitad del precio al público, el margen clásico de mayoreo. O te las recibe a consignación, se queda con $40 de cada venta y te paga $100 por cada frasco vendido. La consignación parece pagar 43% más.
La parte de la tienda es menor en consignación por una razón: no pagó nada y no arriesga nada, así que hay menos que compensarle. Precio de mayoreo vs precio de menudeo hace las dos cuentas desde tus costos.
Quedan doce frascos en el anaquel
- En el anaquel la visita pasada
- 30
- Lo que sigue ahí hoy
- 12
- Se vendió
- 18
- Precio por frasco
- $100
- A cobrar
- $1,800
Se vendieron dieciocho, o sea $1,800 — contra $2,100 si la tienda te hubiera comprado los treinta en firme ese día. El precio más alto por frasco no alcanzó a cubrir los doce que no se movieron.
Hazlo otra vez con una tienda que vende casi todo y se voltea por completo:
Los mismos treinta, en una tienda que vende
- En el anaquel la visita pasada
- 30
- Lo que sigue ahí hoy
- 3
- Se vendió
- 27
- Precio por frasco
- $100
- A cobrar
- $2,700
Lo que se vende del anaquel es la única variable. Por debajo de un 70%, gana la venta en firme; por arriba, gana la consignación, y gana más entre mejor sea la tienda.
70%
Más o menos donde se voltea
De lo que dejas, cuánto se vende, a estos precios. No es una cifra universal — hazla con tus dos precios — pero es lo que hay que saber de una tienda antes de decidir qué arreglo ofrecerle.
El costo que nadie cuenta
La consignación tiene un segundo precio, y no es dinero.
La venta en firme es una visita: dejas, cobras, te vas. La consignación son dos — una para entregar, otra para regresar a contar lo que se vendió — y la visita de conteo no mueve mercancía. Existe solo para saber cuánto te deben.
Para una tienda que ya es parada de una ruta que haces cada semana o cada quince días, eso casi no cuesta. Para la tienda que está a cuarenta minutos del otro lado de la ciudad, la vuelta puede costar más que el margen que deja. Esa es una razón real para ofrecerle venta en firme aunque venda muy bien.
A quién ofrecer cada una
Ofrece consignación cuando la tienda no te conoce. A una tienda que nunca ha vendido tu producto le estás pidiendo que apueste. La consignación le quita la apuesta, y por eso es el arreglo con el que una tienda nueva dice que sí.
Pasa a venta en firme cuando ya hay historial. Cuando una tienda ya vendió seis semanas de tu producto, sabe lo que tiene. Pedirle que te compre en firme ya es razonable, y te conviene: cobras al entregar, dejas de hacer vueltas de conteo y tu dinero deja de estar en el anaquel de otro.
Espera una mezcla, incluso dentro de la misma tienda. Una cafetería puede comprarte el pan del día en firme — no tiene caso devolverlo — mientras tus galletas y tu granola se quedan a consignación. Las dos, en la misma tienda, el mismo día.
Esa mezcla es justo donde la libreta deja de alcanzar. Dos arreglos con una tienda son dos cuentas, y la falla no es escandalosa: los números se juntan sin que nadie lo note, y la cuenta que cobras está mal de una forma que ninguno de los dos puede reconstruir tres semanas después.
Qué hacer
- Pregúntale a la tienda cuánto vende antes de discutir el precio. Sin eso estás negociando un precio por pieza que no dice nada.
- Cuenta la vuelta. Si la visita de conteo es un viaje especial y no una parada en una ruta que ya haces, métela al precio — u ofrece venta en firme.
- Empieza las tiendas nuevas a consignación y revisa a las seis semanas. Para entonces tienes el historial que hace fácil la plática de la venta en firme.
- Lleva las dos cuentas separadas desde el primer día. Juntarlas no es una molestia contable; es como terminas cobrándole a una tienda mercancía que todavía tiene en el anaquel.
Si no has leído cómo funciona la cuenta de la consignación, empieza por ahí — esta guía la da por sabida.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es la diferencia entre consignación y venta en firme?
- En venta en firme la tienda te compra el producto y es suyo desde que lo recibe, así que te paga al entregar, se venda o no. En consignación el producto sigue siendo tuyo hasta que un cliente lo compra, y la tienda te paga solo lo que se vendió.
- ¿Cuál deja más dinero?
- La venta en firme paga menos por pieza, pero paga todo, de una vez. La consignación paga más por pieza, pero solo lo que se vende, y te cuesta una vuelta para contar. Cuál conviene depende de cuánto vende la tienda y de qué tan lejos está.
- ¿Puedo tener las dos con la misma tienda?
- Sí, y muchos productores lo hacen. El pan del día se lo compran en firme y lo que dura en anaquel se queda a consignación. Son dos cuentas con la misma tienda, y el error es dejar que se vuelvan un solo número.
- ¿Una tienda nueva debe empezar a consignación?
- Casi siempre. Una tienda que nunca ha vendido tu producto no sabe si se va a mover, y la consignación le quita el pretexto para decir que no. Pasar a venta en firme es una plática que se tiene después, con historial de ventas en la mano.
- ¿La comisión de consignación es lo mismo que el descuento de mayoreo?
- Cumplen la misma función desde lados opuestos. El descuento de mayoreo es lo que la tienda gana por comprarte en firme; la comisión de consignación es la parte de cada venta que se queda por tener tu producto. Suele ser menor, porque en consignación la tienda no arriesga nada.