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Para tu oficio

Café tostado al mayoreo y a consignación

Para tostadores que surten cafeterías y tiendas: lo que compran al mayoreo, las bolsas a consignación que envejecen en el anaquel y lo que te debe cada una.

Casi todo tostador chico entra a una tienda nueva a consignación, porque nadie compra veinte bolsas de un origen que sus clientes no han probado. Cuando el café ya rota solo, muchas tiendas pasan a comprarlo al mayoreo, de contado.

La cuenta, con tus números

En el anaquel la visita pasada
18
Lo que sigue ahí hoy
7
Se vendió
11
Precio por bolsa
$190
A cobrar
$2,090

Vender café al mayoreo casi nunca empieza al mayoreo: empieza a consignación, en el anaquel de una tienda gourmet, con un dueño que quiere ver si un origen se mueve antes de comprarte veinte bolsas. Pasar al mayoreo es la meta. Mientras tanto, el trabajo es llevar las dos cuentas sin revolverlas.

Y el café no se echa a perder. Ese es justo el problema.

El envejecimiento no se ve

6 semanas

y se ve como nueva

Una bolsa tostada hace seis semanas se ve idéntica en el anaquel a una tostada el martes. La tienda no la va a retirar sola, y el cliente que se la lleva prueba tu café en su peor momento y decide que así sabe tu café.

Por eso el conteo de un tostador no es solo contabilidad. La pregunta de fondo no es “¿cuánto me deben?”, sino “¿cuáles de estas bolsas llevan aquí demasiado tiempo?”. La primera se contesta con una resta; la segunda, con cuántas visitas lleva un producto sin moverse — y eso solo existe si alguien anotó el conteo la vez pasada.

Cada quince días, porque cada semana no da

Casi todos los tostadores chicos resurten cada dos semanas. Es lo que aguanta una ruta cuando las cafeterías están regadas por toda la ciudad y el café no tiene prisa. Una ruta quincenal guarda las paradas en el orden en que manejas, y cada tienda te toca catorce días después de su propia última visita — si te saltas una, sigue pendiente en vez de recorrerse otra quincena.

Lo que dejas es una sugerencia, no una corazonada: cada café en cada tienda tiene un solo número de cuánto vende por semana, y la entrega llena a eso por dos. Una tienda que vende cuatro bolsas del blend de la casa por semana se llena a ocho.

De consignación a mayoreo

Es el oficio donde más seguido pasa: cuatro meses a consignación, la tienda ve que se vende y empieza a comprarte de contado. Cambias la tienda de consignación a venta directa, y desde ahí se le cobra lo que dejas y no lo que se vendió. Las visitas anteriores conservan la forma de cobro con la que se registraron, así que el historial no se reescribe. Las cafeterías de mayoreo casi siempre piden papel, y la nota de remisión sale en el mostrador en una impresora térmica bluetooth de bolsillo, desde Android, iPhone o una laptop.

Las cafeterías que todavía estás convenciendo viven en la lista de prospectos — caliente, tibio o frío, con fecha de seguimiento y quién le da seguimiento — para que la cata que prometiste en septiembre no se te vaya hasta diciembre.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé qué bolsas llevan demasiado tiempo en el anaquel?
La fecha de tueste está en la bolsa; el conteo te dice lo demás. Cuando lo que queda de un origen casi no se ha movido en tres visitas, esas son las bolsas viejas — un dato que solo existe porque cada conteo quedó registrado.
¿Y si retiro las bolsas viejas y dejo frescas?
Registra el cambio como reemplazo sin costo. No es una venta, así que nunca se le cobra a la tienda ni le genera comisión a nadie, pero queda contado, y ves qué tienda deja que el café se pase.
¿Puedo tener cafeterías de mayoreo y tiendas a consignación en la misma ruta?
Sí. La forma de cobro se fija en cada tienda, no en la ruta, así que una ruta quincenal puede llevar una cafetería que te compra de contado y una tienda gourmet que te paga lo vendido.

Por qué creerle

Hecho en una ruta real, y se puede comprobar

Artisanly nació de una ruta de galletas en México y lo hicieron quienes la manejan. Lo que prometemos aquí no es publicidad: cada cosa está amarrada en algún lugar que puedes ir a revisar.

  • Nunca se publica la dirección de una tienda

    La página pública de dónde comprar muestra el nombre de la tienda y el pueblo o ciudad. Sin calle, sin coordenadas, sin enlace a mapa. Los tres datos que puede mostrar están fijos en el código y comprobados en pruebas, porque la tienda nunca pidió aparecer.

  • Cada vendedor ve solo sus tiendas

    Lo aplica la base de datos, no un botón escondido. La tienda de otro vendedor no aparece aunque alguien adivine la dirección, y una auditoría recorre cada tabla para comprobar que no quedó ninguna puerta abierta.

  • Las dos partes quedan de acuerdo antes de que te vayas

    El conteo se hace en la tienda y la nota de remisión se imprime ahí mismo, en una impresora de bolsillo. El cobro no se reconstruye de memoria en la casa para mandarlo tres semanas después.

  • No pagas nada por probar

    Para registrarte solo te pide un correo y una contraseña. Gratis hasta 25 tiendas, sin tarjeta, sin periodo de prueba y sin funciones apagadas: la versión gratis es el producto completo.

Empieza con una tienda

La cuenta funciona igual con una que con cincuenta. Agrega las demás cuando quieras.

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