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Para tu oficio

Marroquinería a consignación en boutiques y galerías

Ocho piezas en una boutique valen más que trescientos bolillos. Contar es fácil; acordarte de cuál se vendió, y quién te debe qué, no tanto.

Conviene saberlo: una ruta va cada semana, cada quince días o cada mes, y no más espaciada. La cuenta no cambia —es la misma resta—, pero la ruta te va a marcar una tienda como pendiente antes de que de verdad toque. Si tu oficio va a este ritmo, mejor saberlo antes de registrarte que después.

En piel, la consignación es la norma en boutiques y galerías, y la razón es el precio: nadie compra en firme ocho bolsas de mil quinientos pesos para ver si se venden. El margen de la tienda también es más alto, muchas veces de treinta a cuarenta por ciento del precio al público.

La cuenta, con tus números

En el anaquel la visita pasada
8
Lo que sigue ahí hoy
5
Se vendió
3
Precio por pieza
$1,450
A cobrar
$4,350

La marroquinería rompe casi todos los supuestos de las demás páginas de esta sección. Nada caduca, nada se echa a perder, no hay refri y no hay prisa. Lo que hay: piezas caras que se mueven despacio.

Contar no es el problema. Acordarte, sí

Con ocho piezas en una boutique nadie necesita ayuda para contar hasta ocho. El problema es otro: cuál de las ocho se vendió. La cartera café cosida a mano y la negra lisa no valen lo mismo, no se reponen al mismo ritmo y no te dicen lo mismo de los clientes de esa tienda.

Por eso conviene llevar cada modelo como su propio producto y no un solo renglón que diga “piezas de piel”. La resta funciona igual; lo que cambia es que al tercer mes ya sabes que en esa galería solo se mueven los cinturones.

El margen de la tienda vive en el precio

Una galería que se queda con cuarenta por ciento y una tienda de barrio que se queda con veinticinco te pagan distinto por el mismo cinturón. Cada tienda lleva su propio precio para cada producto, así que el renglón de la galería dice lo que te paga la galería y el de la tienda, lo que te paga la tienda. El precio general del producto es solo con el que arranca una tienda nueva.

Lo que duele es el dinero pendiente

$4,350

pendientes después de una visita

Tres piezas, a mil cuatrocientos cincuenta pesos cada una, de un anaquel con ocho.

En una panadería esa cifra son semanas de cuenta acumulada. Aquí es una visita, a una boutique, con ocho piezas en el anaquel.

Y como la siguiente visita puede ser en meses, este es el oficio donde más fácil se pierde el saldo. El saldo de cada tienda se lleva sumado, los pagos pueden llegar en partes, y una transferencia queda “esperando banco” hasta que la concilias. La nota de remisión impresa — en una impresora térmica bluetooth de bolsillo o desde una laptop — le deja a la boutique constancia de las ocho piezas y lo que se debe, con tus datos bancarios cuando te van a pagar por transferencia.

Lo que esta aplicación no hace por ti

Una ruta se repite cada semana, cada quince días o cada mes, y nada más lento. Si a una galería le resurtes cada tres o cuatro meses, una ruta mensual te la va a marcar pendiente antes de tiempo, y vas a andar registrando visitas de “no se requiere entrega” para callarla. Fuera de toda ruta, nunca te sale.

El conteo y los saldos funcionan perfecto a cualquier ritmo — es la misma resta. Lo que todavía no está hecho para ti es el recordatorio. Mejor saberlo ahora que un mes después de pagar.

Preguntas frecuentes

Solo tengo ocho piezas por tienda. ¿Para qué quiero una aplicación?
No para contar — para el dinero y para el tiempo entre visitas. Tres piezas vendidas son cuatro mil trescientos cincuenta pesos pendientes, y entre una visita y otra pueden pasar tres meses.
La galería se queda con más que la tienda del barrio. ¿Cómo lo manejo?
Con el precio. Cada tienda tiene su propio precio para cada pieza, así que anotas lo que esa tienda te paga ya descontado su margen, y el cobro lo sigue. Artisanly no guarda un porcentaje por tienda.
¿Entonces qué es la comisión en Artisanly?
Lo que gana un Vendedor de tu equipo: un margen por unidad, el precio de la tienda menos su precio de socio, por niveles de volumen al mes. Si tú vendes tu propio trabajo, nadie gana comisión y puedes ignorarla.

Por qué creerle

Hecho en una ruta real, y se puede comprobar

Artisanly nació de una ruta de galletas en México y lo hicieron quienes la manejan. Lo que prometemos aquí no es publicidad: cada cosa está amarrada en algún lugar que puedes ir a revisar.

  • Nunca se publica la dirección de una tienda

    La página pública de dónde comprar muestra el nombre de la tienda y el pueblo o ciudad. Sin calle, sin coordenadas, sin enlace a mapa. Los tres datos que puede mostrar están fijos en el código y comprobados en pruebas, porque la tienda nunca pidió aparecer.

  • Cada vendedor ve solo sus tiendas

    Lo aplica la base de datos, no un botón escondido. La tienda de otro vendedor no aparece aunque alguien adivine la dirección, y una auditoría recorre cada tabla para comprobar que no quedó ninguna puerta abierta.

  • Las dos partes quedan de acuerdo antes de que te vayas

    El conteo se hace en la tienda y la nota de remisión se imprime ahí mismo, en una impresora de bolsillo. El cobro no se reconstruye de memoria en la casa para mandarlo tres semanas después.

  • No pagas nada por probar

    Para registrarte solo te pide un correo y una contraseña. Gratis hasta 25 tiendas, sin tarjeta, sin periodo de prueba y sin funciones apagadas: la versión gratis es el producto completo.

Empieza con una tienda

La cuenta funciona igual con una que con cincuenta. Agrega las demás cuando quieras.

Gratis hasta 25 tiendas. Sin tarjeta.