Cerámica a consignación: cuentas claras por tienda
Una pieza rota no es venta ni inventario. Cómo llevar la cuenta de tu cerámica en consignación cuando lo que dejas se puede quebrar en el anaquel.
Conviene saberlo: una ruta va cada semana, cada quince días o cada mes, y no más espaciada. La cuenta no cambia —es la misma resta—, pero la ruta te va a marcar una tienda como pendiente antes de que de verdad toque. Si tu oficio va a este ritmo, mejor saberlo antes de registrarte que después.
En cerámica la consignación domina porque cada pieza es distinta y ninguna tienda de artesanía compra en firme lo que no sabe si va a rotar. La ruptura es parte del trato, y conviene dejar por escrito quién la absorbe antes de dejar la primera caja.
La cuenta, con tus números
- En el anaquel la visita pasada
- 20
- Lo que sigue ahí hoy
- 12
- Se vendió
- 8
- Precio por pieza
- $350
- A cobrar
- $2,800
La cerámica tiene un renglón que ningún otro oficio de esta lista tiene, y es el que más pleitos causa: la pieza que se rompió.
Ni venta ni inventario
Cuando llegas y hay diecinueve de las veinte piezas que dejaste, y la que falta está en el bote de la trastienda, esa pieza no es una venta. Si la cuentas como vendida, le cobras a la tienda algo que nadie compró.
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en el bote de la trastienda
Ni venta, ni algo que una aplicación pueda arbitrar. Lo que sí puede hacer es dejar anotado que pasó, con fecha.
Así que la cuentas como si siguiera ahí, te la llevas, dejas una pieza sana en su lugar y registras el cambio como reemplazo sin costo. Nunca se cobra ni genera comisión, pero queda contado en esa tienda — que es lo que necesitas cuando la conversación se repite en marzo, y lo que te dice qué tienda tiene el anaquel demasiado cerca de la puerta.
Piezas únicas contra piezas de línea
Casi todo taller lleva las dos cosas. Las tazas y los platos de línea se cuentan por cantidad como cualquier producto. La pieza única no se cuenta, se identifica: o está o no está, y si no está, se vendió a su propio precio.
Llevar cada pieza única como su propio producto suena excesivo hasta la primera vez que te preguntan cuánto te deben y tienes que acordarte de cuál jarrón era. El precio es de cada tienda y cada producto, así que la galería de San Ángel que se queda con más margen que la tienda del museo te paga su propio precio.
Diciembre, y el resto del año
El resto del año una tienda de artesanía te resurte cada dos o tres meses. En noviembre y diciembre puede ser cada semana. Ahí es donde la libreta falla más, porque son muchas visitas seguidas a las mismas tiendas y todas se parecen.
La advertencia honesta: una ruta se repite cada semana, cada quince días o cada mes, y nada más lento. En temporada te queda perfecto — una ruta semanal, las paradas en el orden en que manejas, cada tienda con su propia última visita. En febrero, cuando de verdad toca cada tres meses, una tienda en ruta mensual te va a salir pendiente antes de tiempo, y una tienda sin ruta nunca te va a salir. El conteo y los saldos funcionan igual a cualquier ritmo; lo único que no se estira tanto es el recordatorio.
Preguntas frecuentes
- ¿La aplicación decide quién paga una pieza rota?
- No, y no debería. Cuando te llevas una pieza rota y dejas una sana, se registra como reemplazo sin costo: nunca se le cobra a la tienda ni genera comisión, pero queda contada. Quién absorbe la pérdida es tu acuerdo con la tienda, y eso ninguna aplicación lo negocia por ti.
- ¿Sirve para diciembre, cuando todo se mueve al triple?
- Es cuando más sirve. Pon la tienda en una ruta semanal durante la temporada y te toca una semana después de cada visita, y cada visita cuenta lo que quedó de la anterior.
- ¿Le puedo dejar a la galería constancia de lo que dejé?
- Sí. Imprimes una nota de remisión en una impresora térmica bluetooth de bolsillo, desde Android, iPhone o una laptop, con cada pieza que dejaste y lo que se debe. Firmada y guardada en el cajón, la plática de marzo se resuelve antes de empezar.